DE LA ADOPCIÓN Y DE LA EMANCIPACIÓN
La obligación de perpetuar el culto doméstico fue el principio para la adopción en aquellas sociedades primitivas. La misma religión que obligaba al hombre a casarse, que declaraba el divorcio en caso de esterilidad, y que en el de impotencia o muerte prematura sustituía al marido con un pariente, ofrecía ademas a la familia el derecho de adoptar, como último recurso, para evitar la tan temida desgracia de su extinción.
" Aquel a quien la naturaleza no ha dado hijos puede adoptar uno para que no cesen las ceremonias fúnebres"
La adopción de un hijo era tanto como velar por la perpetuidad de la religión domestica, por la salvación del hogar, por la continuación de las ofrendas y por el reposo de los manes de los antepasados.
Al acto de adopción correspondía el derecho de emancipación, por que para entrar un hijo en otra familia era necesario que hubiese podido salir de la anterior, es decir, que quedase emancipado de su religión. El principal efecto de la emancipación era renunciar al culto de la familia en que naciera, acto que los romanos designaban con el significativo nombre de sacrorum detestatio.
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